Entre carnavales y el 28-f (pequeño homenaje a C.C.)


Como quieras,
como quieras que yo te quiera,
ay, yo te quiero,
-que valor.

Como quieras,
como quieras, de marinera o de marinero,
salga el sol por Antequera,
con tal de que salga ya...
que salga por donde quiera,
lo que hace falta es
tirititrán.

Fragmento de "Las Murgas de Emilio el Moro", Carlos Cano

Imagen: planta de Scolymus hispanicus (tagarnina de la sierra)

3 comentarios:

Loruka dijo...

Acá no tenemos carnavales.

Somos un país triste. Acá Radiohead, Coldplay, The Cure y otros grupos así de alegres causan furor. Lo dicen los expertos y se asombran los ejecutivos discográficos en México.

Lo dijo El Mercurio.

Lo más parecido a un carnaval -que yo recuerde- fue el triunfo del No, en octubre de 1988 y la victoria de Bachelet en el balotaje, en enero.

La gente corrió por la calles y todos sacaban abrazos. (El `88, los pacos (policías) incluidos).

Y pare de contar.

Cariños surtidos (y cuente qué es un carnaval)

Juan Antonio Bermúdez dijo...

En la ciudad en la que vivo tampoco se celebra mucho en sentido estricto el carnaval (aunque sí hay una gran tendencia a disfrazarse y salir a la calle con cualquier excusa).
Pero nos coge muy cerquita el de Cádiz: jaranero y guasón y popular, dicen que parecido en algunas cosas al de Montevideo.
Lo de que Chile es un país triste no termino de creérmelo. Aunque lo diga El Mercurio y aunque escuchéis a Radiohead.
Todo lo más, un país pensativo. Pero triste triste seguro que no ;)
Muchos besos y disculpas por andar tan moroso en las respuestas.

Loruka dijo...

Uffff!

Tristes de solemnidad.

Solemnes de tristeza.

Créelo.

Cariños