Caché (Escondido)

Después de ver Caché (Michael Haneke, 2005), me resulta inevitable una pregunta tendenciosa: ¿qué hubiesen hecho en Hollywood con un argumento como este? Y es tentadora una respuesta tópica pero con fondo: un thriller al uso, con su orden burgués desestabilizado (por un extraño) y finalmente reinstaurado; con su saturada banda sonora y su montaje fragmentario disciplinando las pulsaciones de cada espectador; con sus buenos y su malo (traumatizado, es posible, pero malo malísimo al fin).
¿Y qué ha hecho Haneke? Algo bastante distinto: un ensayo sobre la mala conciencia disimulado en el envase de un thriller atípico. Sin músicas tutoras, sin insertos ni reinserciones ni restauraciones. Sólo con acciones que pasan delante de la cámara como en aquellas viejas películas de Robert Bresson o como en los mecánicos planos fijos de vídeo que aquí siembran la intriga: con la fuerza poderosa y desnuda de la vida. Sin soluciones, sin más.
Texto completo aquí

6 comentarios:

Gata Vagabunda dijo...

Buenas! Bien, tras responderte en mi blog sobre "Caché", creo que ahora me tocaba visitar el tuyo. Coincido en tu análisis, aunque para mí no sea una virtud especial el hecho de que se juegue o no con los tópicos del género. Lo imprescindible es que la película sea buena, como dice mi padre, jeje.

He leído en la web tu crítica de "Match point" y en esa sí que hemos coincidido totalmente (también en su día hablé de ella en el blog). Tampoco yo creo que sea un Allen lejos de Allen. A "Match point" se la reconoce "como al león por sus garras", que dijo Leibniz de Newton.

Hasta pronto!

juan antonio dijo...

Hola, ¡Bienvenida tú también por aquí!
Sobre “Caché”, yo no creo que exactamente juegue con los tópicos formales del género. Algunos, como por ejemplo la música sincopada, directamente los elude; otros, en todo caso, los reutiliza. Lo que sí hace es tomar un esqueleto argumental muy propicio para un thriller y desarrollarlo (o no) a su manera, en la medida en la que le conviene para contar otras cosas.
Usa la intriga sólo como recipiente. Y éste puede vaciarse (o incluso quebrarse) a mitad de la película, pero el contenido queda ya derramado, impregnándolo todo. Las amenazas escondidas y su posible explicación, más o menos abierta, cumplen (creo) como detonantes metafóricos de otras preocupaciones más generales que las de la familia del personaje de Daniel Auteuil. Su mala conciencia personal me parece muy representativa de nuestra mala conciencia social (colonial, occidental, del primer mundo o como queramos llamarla). Y eso es lo que más me interesa de la película.
Claro que, al final, todo esto tiene mucho que ver con el significado que cada uno anticipa siempre que va de visita a una película o a cualquier texto.
Otra cosa es que Caché sea una “buena” o una “mala” película. Ahí ya no me meto. Y mucho menos en si es “la mejor película europea del año”.
Sobre “Match point”, me da un poco de vergüenza reconocerlo pero aún no la he visto, aunque me encanta Woody Allen. La crítica que está en Cinestrenos no es mía, es de Carlos Leal. Mecachis. Pero seguro que coincidimos en muchas otras.
¡Saludos!

Gata Vagabunda dijo...

Vaya, no sé por qué dí por hecho que era tuya, glups!

Carlos dijo...

En realidad, me siento halagado por la confusión ;). Un abrazo.

Louis Wain dijo...

Estos Austriacos, siempre con sus neuras de diván. Un amigo mío que vivió en Viena un año, me contaba que nunca veia a gente sonreir por la calle.Si es que la "high culture" siempre aparece en los paises mas tristones.

Juan Antonio Bermúdez dijo...

No te preocupes, era una confusión simpática, Gata vagabunda. Y el halago entonces es recíproco, Carlos.

Scardanelli: puede, aunque, entre las neuras de Haneke y la cordura de su compatriota Schwarzenegger, me quedo con el diván. Un diván da para mucho, por cierto.

Un abrazo.