Manderlay

Parece imposible (y a lo mejor improcedente) alabar o criticar a von Trier con mesura. Me limitaré a decir que me interesa mucho. Y que en Manderlay me sigue interesando, aunque un poco menos. La película tiene mucho de déjà vu. No solamente porque repita el registro escenográfico fantasmagórico de Dogville (allí sorprendente; aquí, “sólo”, virtuoso). También porque su esqueleto dramático es demasiado parecido al de la primera parte de la trilogía. Tanto que reconocemos de memoria sus caprichosos recovecos y nos asombran menos los símbolos que esconden.
Las aportaciones hay que buscarlas entonces en aspectos algo marginales, como la revelación de una desconocida Bryce Dallas Howard que, lejos de hipotecar el legado de Nicole Kidman, alumbra a una Grace coherente y nueva, matizada, apropiada con sutileza. Y hay que buscarlas también en los paralelismos metafóricos (reincidentes, pero reformulados) que traza o insinúa el argumento: la esclavitud de los negros en la América fundacional y otras esclavitudes contemporáneas como la de los inmigrantes del primer mundo; la utopía de la libertad deseada y el vértigo de la libertad decretada; la siniestra candidez de Grace Margaret Mulligan y la de ese Bush que reza en una de las fotografías de los títulos de crédito.

Crítica completa aquí

Imagen: fotograma de Manderlay (Lars von Trier, 2005)

2 comentarios:

Gata Vagabunda dijo...

Bueno, yo diría que Bryce Dallas Howard no es tan desconocida para el gran público, ¿no crees? Al fin y al cabo saltó a la fama con un rompe-taquillas como fue "El bosque" (película que prefiero no recordar).

No he visto "Manderlay", pero sí ví "Dogville". La sensación que me dejó es que era más estimulante desde el punto de vista cerebral que emocional. A veces el cine requiere poner una miga de corazón para que sea realmente magistral...

Hasta pronto!

Juan Antonio Bermúdez dijo...

Tienes razón, no es una actriz exactamente desconocida para quien ya la hubiese visto en "El Bosque", aunque en comparación con su predecesora en el personaje, Nicole Kidman, sí lo es bastante.
Y estoy de acuerdo contigo también en la segunda conclusión; también le pido a cualquier película voluntad y capacidad de conmover "desde el corazón". Pero para mí "Dogville" lo hace, no me estimula sólo cerebralmente sino también en el plano de las emociones. Eso es lo bueno de todo, creo, que las sensaciones de cada uno ante una película, una canción o una fotografía son distintas, no nos vienen ya dadas por completo sino que se generan desde nuestra propia experiencia.

Un beso y hasta pronto!